• Ingeniero Técnico Forestal

    Ingenieros Técnicos Forestales, Ingenieros para la vida.

    Ingenieros Técnicos Forestales, Ingenieros para la vida.

    Cuantos de vosotros os habéis encontrado en la siguiente situación. Un grupo de amigos, todos hablando de sus respectivas carreras. Y cuando llega tu turno dices “yo soy Ingeniero Técnico Forestal”, a continuación surge un coro de preguntas del tipo “¿Qué es eso? o ¿Para que sirve? ¿Tú que haces?”… Todos nosotros en alguna ocasión nos habremos encontrado en esta situación, y la cuestión es ¿Por qué no se nos conoce?

    Recientemente acudí a las jornadas REDFORESTA 2016, en la que se hablaba de nuestra profesión como “Ingeniería para la vida”

    INGENIERÍA TÉCNICA FORESTAL, INGENIERÍA PARA LA VIDA

    Existe una definición muy significativa de todas las competencias de nuestra profesión en la Wikipedia, cuyo enlace os pongo a continuación: Ingeniería Técnica Forestal. Atendiendo a esta definición, el Ingeniero Técnico Forestal tiene hasta 84 competencias en las que puede ejercer su trabajo, desde las mas generales como estudios de seguridad y salud, obra forestal y redacción de proyectos hasta otros más concretos como la gestión de los recursos naturales, la ordenación y el aprovechamiento sostenible del monte y la producción y mejora de semillas y plantas de viveros.

    Pensemos un momento en todo lo que la naturaleza nos ofrece. Por un lado bienes intangibles como el bienestar, el aire puro, la flora y la fauna y por otro los productos que nos da como la madera, las setas, las bellotas, las castañas, los hayucos, la biomasa, la caza… Todo esto podemos disfrutarlo gracias a la mano del Ingeniero Técnico Forestal que es quien en primer término lo gestiona.

    La naturaleza lleva eternamente entre nosotros, de hecho está aquí antes de que los seres humanos habitaran la tierra. La naturaleza sabe cuidarse y regularse sola, nadie tiene que decirle a una semilla cuando germinar y crecer, ni decirle a una perdiz cual es la mejor manera de criar a sus perdigones.

    Desde los primeros tiempos, el hombre convivía en armonía con su entorno, aprovechaba sus frutos y se cobijaba en sus sombras. La evolución y el progreso hicieron aprovechar casi hasta la extenuación los recursos naturales, se favorecieron otros aprovechamientos que daban más beneficio en dinero, como el ganado, y en nombre del mismo se esquilmaron decenas de bosques. La alteración del monte ya no tenía marcha atrás, y desde que se tomó conciencia de la necesidad del aprovechamiento ordenado de los recursos se ha trabajado para que los bosques que quedan se conserven, aumenten y se aprovechen de forma sostenible.

    El trabajo de un Ingeniero Técnico Forestal se basa en el espíritu de aquellos que primero se preocuparon por el aprovechamiento sostenible de los montes. Se crearon entonces las primeras escuelas y cuerpos de Ingenieros de Montes y de Ingenieros Técnicos Forestales, que en primer lugar fueron conocidos como ayudantes de montes.

    Cuando veáis la mesa de madera de vuestro salón, cuando disfrutéis del sabor de los piñones o las castañas, cuando tapéis vuestra botella de vino con un tapón de corcho, cuando disfrutéis de un hermoso paseo por cualquiera de los parques naturales que existen en nuestro país pensad que es gracias, entre otros, a los Ingenieros Técnicos Forestales.

    Somos muchos los profesionales que formamos la cadena del sector forestal, el Ingeniero Técnico Forestal es el primero de los eslabones de esa cadena y que hace posible que el sector forestal funcione. Todos somos necesarios, desde el primero hasta el último, para que podamos disfrutar de la naturaleza y de lo que hay en ella.

    INGENIEROS TÉCNICOS FORESTALES, INGENIEROS PARA LA VIDA

  • bicicleta forestal

    MEDICIÓN DIRECTA DE ALTURAS EN ÁRBOLES

    MEDICIÓN DIRECTA DE ALTURAS EN ÁRBOLES

                       Al hilo de mi post LA TECNOLOGÍA EN EL SECTOR FORESTAL: PASADO, PRESENTE Y FUTURO., continuaré con la temática de herramientas forestales de medida de altura.

                       En primer lugar hablaremos de los métodos directos de medida de alturas, actualmente su uso es minoritario y para labores concretas y precisas.

                       Los métodos de medición directa de alturas precisan del contacto directo del aparato con el árbol para medir la altura. Son los métodos más exactos si se realizan correctamente y con aparatos de medición precisos. Los más utilizados son la escalada del árbol y el empleo de jalones y pértigas telescópicas.

    Escalada del árbol
                     
                       El procedimiento más común consiste en emplear escaleras ligeras de duralminio, de dos o tres metros de longitud, que se acoplan unas a otras, y que se fijan firmemente al tronco mediante correas que lo rodean. El operario sube por la escalera provisto de un cinturón de seguridad y una cinta métrica de precisión hasta la máxima altura que permita instalar tramos de escalera sin riesgos. La parte final del árbol se mide con una pértiga telescópica graduada.

    ESCALERA FORESTAL
    Operario realizando medida de la altura del árbol mediante la escalera de tramos acoplables


                       Con este procedimiento se puede medir la altura total y la del fuste, así como los diámetros del tronco a distintas alturas, los espesores de corteza y los crecimientos.
                        Otros métodos de escalada consisten en la utilización de ganchos, estribos, equipos de alpinismo o de la denominada “bicicleta forestal”, que consiste en pedales con garfios en manos y pies.

    bicicleta forestal
    Operario utilizando la “bicicleta forestal”
    Aspecto de la bicicleta forestal
    Aspecto de la bicicleta forestal

                     

                     

                 La utilización de todos éstos métodos es posible en caso de árboles con gran parte del fuste limpio de ramas, y la elección entre uno u otro es función del rendimiento, de las condiciones de acceso al árbol, de la disponibilidad de personal diestro en su uso y de la seguridad. Las escaleras, por ejemplo, ofrecen una seguridad muy alta, pero en cambio tienen el inconveniente de que hay que transportar los tramos por el monte y posteriormente se requiere tiempo adicional para instalarlos y subir por ellos. Los ganchos tienen a su favor la ligereza, facilidad de transporte y rapidez de ascensión, pero requieren el dominio de la técnica de hincado de los mismos en el tronco. Además, causan daños al árbol y son menos seguros que el uso de escaleras.
                
                 A parte de los condicionantes anteriores, uno de los mayores inconvenientes de estos métodos es que requieren mucho tiempo para realizar la medición; por ello, sólo se justifica su utilización para la medición en pie de árboles tipo o de árboles singulares, así como en los trabajos de investigación que requieran información periódica sobre la evolución de las variables métricas del árbol con una gran precisión.

    Jalones y pértigas telescópicas

                 Los jalones son barras o varas de materiales diversos como madera, hierro, acero, aluminio o fibra de vidrio. Actualmente, y debido a su ligereza y resistencia, se emplean principalmente jalones de duralminio o de fibra de vidrio. Suelen presentar una sección circular de 3-5 cm de diámetro y un tamaño comprendido entre uno y tres metros, aunque pueden acoplarse entre sí por medio de una rosca hasta alcanzar grandes longitudes. Uno de los tramos puede llevar en un extremo un regatón o punta metálica, para fijarlo sobre el terreno en caso de ser necesario. Estos jalones suelen llevar bandas de distintos colores que indican subdivisiones de su longitud (generalmente de 10 cm) y permiten realizar las mediciones de la altura de los árboles. No obstante, la utilidad de los jalones no es únicamente la medición de alturas, ya que sirven para marcar puntos sobre el terreno que permiten definir alineaciones, esquinas o centros de parcelas, etc.

    jalones
    Jalones de tramos acoplables


                    Las pértigas telescópicas están formadas por varias piezas de duralminio o de fibra de vidrio con secciones circulares o rectangulares decrecientes, de modo que unas se encajan en el interior de las otras al modo de una caña de pescar. En la mayoria de los casos tienen la escala de medida invertida (el origen está en la parte superior de la pértiga), suelen llevar en el interior de una cinta métrica unida al extremo superior y un lector de altura en el elemento inferior, que permite conocer la longitud de la pértiga que está desplegada en cada momento. Este contador es digital en los modelos más recientes.

    Pértiga telescópica
    Pértiga telescópica

                    Para la medición de la altura empleando jalones o pértigas telescópicas se procede colocándose junto al árbol, y acoplando jalones o desplegando tramos de pértiga hasta hacer coincidir su extremo superior con el ápice del árbol o con la sección del tronco de la que se quiera conocer la altura. Cuando se emplean jalones se calcula la altura del árbol multiplicando la longitud de un jalón por el número de ellos que se hayan acoplado menos uno, puesto que normalmente el ápice del árbol no coincidirá con el extremo final del último jalón, por lo que será necesario estimar la longitud que reste hasta el ápice con la ayuda de las bandas de colores. En el caso de las pértigas, se opera de la misma manera con los tramos que se hayan desplegado hasta la punta del árbol, y si el aparato posee lector se puede leer en él directamente el valor de la altura.
       
                     El uso tanto de jalones como de pértigas telescópicas requiere al menos dos operarios: uno sujeta la pértiga o los jalones apoyados en el árbol, y el otro, situado a una distancia conveniente, estima el momento en que se ha alcanzado el ápice del árbol y anota en los estadillos correspondientes las alturas medidas.

                        El empleo de jalones o pértigas telescópicas es un procedimiento rápido en plantaciones de poca edad, ya que su uso está limitado a la medición de alturas inferiores a 15 m, debido a su peso y a las dificultades operativas por la presencia de ramas o irregularidades en el tronco. La medición de una gran cantidad de árboles de mayor tamaño con pértigas telescópicas o jalones es un procedimiento lento y costoso.



  • los montes acumulan biomasa

    Para qué más montes… Si no somos capaces de conservarlos

    Para qué más montes… Si no somos capaces de conservarlos

                Para este primer artículo de la sección de últimas noticias he decidido reproducir una carta por su valor de análisis y reflexión y como propuesta de acción. Aunque esta carta fuera redactada en Julio del año 2015 a mi modo de ver no ha perdido ni un ápice de su valor y se podría aplicar perfectamente a la situación de nuestro país. La iniciativa personal de las cinco personas redactoras y firmantes de la carta, pretende convertirse en colectiva y ser un estímulo para todos los ciudadanos, con independencia de que estos sean profesionales que trabajan en el medio natural o personas que disfrutan del mismo.

               “A principios del siglo XXI la extensión y potencialidad de los montes arbolados españoles es, sin duda, la mejor de los últimos tiempos. Habría que remontarse varios siglos atrás para encontrar un escenario en el que las cubiertas forestales ocupasen más superficie que en la actualidad. Los sucesivos inventarios forestales son elocuentes. Hoy el 54% del territorio tiene carácter forestal. En las últimas décadas, la superficie boscosa ha experimentado un crecimiento medio anual de 100.000 hectáreas. En total más de 3.000.000 hectáreas desde que se dispone de series estadísticas. Se está ante un proceso acelerado que, durante las próximas décadas, sumará otras cuatro o seis millones de hectáreas que probablemente cesen en su actividad agroganadera. En un próximo futuro dos terceras partes del medio rural, más del 60% del territorio nacional, será con gran probabilidad terreno forestal.

                Podremos, quizás por fin, dar veracidad a la famosa ardilla ya que, muy pronto, podrá hacer lo que nunca hizo en tiempos de Estrabón, atravesar España sin tener que bajarse de las ramas de los árboles. Pero no sabremos si esta noticia es buena o mala hasta que no sepamos, como país, qué deseamos hacer de esa vasta superficie. Porque, al tiempo que esto ocurre, anualmente los montes españoles acumulan 50 millones de toneladas de biomasa cuyo destino, hoy por hoy, si no se lo da la sociedad de manera racional y equilibrada, se lo darán los incendios forestales.

    los montes acumulan biomasa

     

                España será cada vez más forestal por lo cual, ha llegado el momento de abrir los ojos ante la necesidad de entender el medio rural, y el desarrollo rural, desde una perspectiva en donde lo forestal cobre un justo protagonismo en la planificación y el diseño de políticas y programas. Y, para ello, es necesario mirar la naturaleza española libres de prejuicios y de visiones catastrofistas. Es preciso asumir que el territorio forestal español ofrece una fuente de recursos naturales que, aunque considerada desde hace décadas marginal, permite articular estrategias viables de uso sostenible. Parafraseando a un ilustre forestal de principios del pasado siglo, hay que pensar si España puede permitirse que más del 50% de su territorio no produzca nada. Y, en fin, es de justicia reconocer la esencial contribución de las masas forestales a frenar la erosión, al mantenimiento de la biodiversidad, a la regulación climática e hídrica y a la mitigación de los efectos del cambio global. Beneficios por los que hoy nadie paga.

             Nuestro territorio ha cambiado profundamente, su fisionomía y sus gentes. Y es preciso articular nuevas políticas coherentes con la nueva situación que no desconcierten y que tramen alianzas con la población. En los últimos años el ciudadano del medio rural se ha visto desconcertado ante una superposición de visiones sectoriales, emanadas desde la ciudad, sobre montes, pastos, conservación de la biodiversidad, caza, espacios protegidos, y desarrollo rural,… Y no son las únicas. Todo ello ha disgregado en parcelas disyuntas lo que en realidad es un todo. El ciudadano rural muchas veces no sólo no se ha sentido impulsado por estas políticas, por el contrario las ha sentido como un obstáculo.

                 También en estas últimas décadas el modelo de conservación de la naturaleza ha cambiado. Entendemos y asumimos ya que en hábitats humanizados como son los nuestros, la coexistencia entre usos, aprovechamientos y biodiversidad no sólo es posible sino que, además, es necesaria. Gran parte de nuestros valores naturales solo se conservarán en coherencia con el mantenimiento de la actividad y el uso. Hemos superado la visión aislacionista y la segregación espacial. Definitivamente hemos aprendido que la gestión del territorio debe responder a una equilibrada articulación conjunta de los binomios uso y conservación, naturaleza y paisaje.

              Coherente con todo ello parecería razonable que los hacedores de políticas públicas hubieran orientado progresivamente tanto el marco legislativo, como la organización administrativa y los escenarios de gestión y de intervención presupuestaria hacia la consolidación de estas tendencias. Sin embargo, en estas últimas décadas se ha vivido un continuo ir y venir de planteamientos y actitudes que se alejan de todo ello. Vaivenes legislativos; pérdida de capacidad armonizadora e integradora por parte de las autoridades nacionales que apenas son posición institucional de referencia; administraciones autonómicas demasiadas veces más volcadas en la defensa de sus competencias que en aplicar políticas eficaces; incapacidad general para integrar las políticas de uso y aprovechamiento dentro de un escenario de rentabilidad sectorial con dimensión, escala y alcance; miedo a acoplar funcionalmente uso y conservación. Pervivencia de viejos clichés ligados a periclitados modelos de estructuras agrarias de los años setenta, de conservacionismo excluyente de los años ochenta o el anquilosamiento, ya en los noventa, de una política forestal que prioriza, si no acapara, todos los recursos para apagar incendios. Todo ello, para confluir en el actual difuminado administrativo en donde, por primera vez en cerca de un siglo, no existe en la Administración del Estado un órgano administrativo específico de cierta entidad que atienda a la singularidad y problemática de nuestros montes. Es difícil entender que la conservación del águila imperial esté integrada con la gestión de los residuos y no con el departamento que vela por la gestión del territorio en el que vive. Y sumado a ello, total distanciamiento entre la realidad territorial y la visión que, poco a poco, se ha entronizado en el común de la ciudadanía. El bosque en España es una realidad pujante, valiosa y capaz de contribuir, muy activamente, a consolidar el futuro del medio rural y a armonizar la calidad ambiental de nuestro país. Es economía, y es economía verde, porque, no nos engañemos, su única amenaza real es el abandono y el olvido.

    la mayor amenaza del monte es el abandono y el olvido

                Ante la nueva legislatura que se aproxima, en un contexto favorable de superación de la crisis económica, a la búsqueda de un nuevo escenario de estabilidad, económica y social para el mundo rural, parece razonable hacer una llamada a los poderes públicos y a la sociedad de la necesidad de promover una política del medio natural integrada e integradora. Una política que sea elemento troncal tanto para la estabilización y el desarrollo del medio rural, como para la puesta en valor de sus recursos. Una política basada en un marco legal racional, estable y consensuado en convivencia con otros usos y actividades sectoriales afines como la ganadería, el turismo, o el mero disfrute de los valores naturales. Una política integradora de la realidad territorial como un escenario común, que supere las inútiles, estériles y anquilosadas visiones sectoriales parciales. Una política provista de instrumentos, organizaciones, dotaciones de medios, personal y estructuras propias. Una política territorial para todos, en particular para los locales y los propietarios forestales, porque sin ellos ni habrá progreso ni se podrán poner en valor recursos que ahora, simplemente, están abandonados. Una política en la que las ideas simplistas y preconcebidas dejen paso al rigor técnico de los que saben que conservación y desarrollo no son excluyentes, sino complementarios.

                Una política, en esencia, que dé respuestas. Que deje de ver el medio ambiente, el territorio, y el medio natural como un problema, como un conflicto, como un inconveniente. Que tenga sentido de país, que tenga visión, que aspire a construir futuro. Una fiscalidad justa para los propietarios y empresarios forestales. Una imbricación entre la gestión, producción y aprovechamiento de los recursos forestales y la industria de transformación y comercialización, porque sin ella la cadena monte-industria-mercado de materias primas no funciona. Unas condiciones laborales justas para los que trabajan en el monte, con independencia de la temporalidad de eventos o producciones. Un sistema de contratación pública que se adecúe a las peculiaridades de la producción forestal. Unas administraciones fuertes, dimensionadas de acuerdo con el peso que nuestros montes y su potencial economía merecen. Un pacto político de estabilidad para más del 50% de la superficie nacional que se adecúe a los seculares ritmos de sus pobladores: encinas, pinos, robles, hayas… en el que vayan de la mano las políticas agrícolas, ganaderas y forestales, y junto a todas ellas, la conservación de nuestro patrimonio natural.

              Y todo esto, por sensato y razonable que pueda parecer, es necesario pensarlo, asumirlo y ponerlo en marcha porque, sencillamente, la evidencia de las últimas décadas demuestra, de forma elocuente, que más allá de los intentos, de las voluntades o de los programas, lo que estamos haciendo es, precisamente, todo lo contrario.”

    Madrid, 31 de julio de 2015

    Inés González Doncel    Jesús Casas Grande

    Gregorio Montero          González Salustiano Iglesias Sauce

    Roberto Vallejo Bombín

  • medidas forestales con operarios

    LA TECNOLOGÍA EN EL SECTOR FORESTAL: PASADO, PRESENTE Y FUTURO.

     LA TECNOLOGÍA EN EL SECTOR FORESTAL: PASADO, PRESENTE Y FUTURO.
     
                Desde que el hombre empezó a interesarse por el aprovechamiento del monte, comenzaron a existir las herramientas de medida forestal. Estas herramientas se utilizaban, al igual que en el día de hoy, para saber el volumen que se iba a obtener del aprovechamiento, para conocer las existencias maderables del monte y para conocer el estado sanitario de las masas.
     
     
                                                          principios de medidas forestales
     
     
     
                 Como todas las tecnologías, la medición de parámetros forestales y sobre todo, los aparatos con los que éstas se obtienen, han ido evolucionando con el tiempo, desde lo más rústico a lo más moderno, avanzando en la precisión de las medidas y el confort de los operarios que realizan las mismas.
     
     
     
                                                          medidas forestales con operarios
     
     
                 Contamos con una gran variedad de aparatos de medida forestales, adaptados a las mediciones de las variables que se pueden medir en un árbol. Empezaremos con la medida de la altura y los aparatos de medida que se utilizan para obtenerla.
     
                Existen un gran número de aparatos que pueden utilizarse para medir la altura de un árbol. Algunos de ellos son modificaciones de aparatos utilizados en otros campos, como la topografía, mientras que otros han sido construidos específicamente para el trabajo forestal. Dentro de estos últimos, los que han sido diseñados exclusivamente para la medición de alturas se denominan hipsómetros.
     Tecnología forestal Hipsómetro Suunto
     

               Mientras que los aparatos que pueden usarse para estimar diferentes variables dendrométricas o dasométricas, entre las que se encuentra la altura, se denominan dendrómetros de uso múltiple.

    Tecnología forestal Relascopio de Bitterlich

     
     
                Los métodos de medición de la altura de los árboles se pueden clasificar de la siguiente manera:
     
           Métodos directos: con estos métodos la medición no puede realizarse a distancia. Los procedimientos más habituales para la medición directa de la altura son la escalada del árbol y el empleo de jalones y pértigas telescópicas.
     
           Métodos indirectos: con estos métodos la medición puede efectuarse a distancia. Existen en este apartado una gran variedad de aparatos de medida, dependiendo de la distancia a la que el operario deberá situarse para tomar correctamente los datos de la altura del árbol.

    En posteriores post iremos viendo los métodos y aparatos de medida mas relevantes.

     

  • Aprovechamientos forestales

    APROVECHAMIENTOS FORESTALES: Origen y evolución

    APROVECHAMIENTOS FORESTALES: Origen y evolución

                Para dar vida otra vez a mi blog he decidido rescatar este post en el que se reflexiona sobre los aprovechamientos forestales, su origen y su evolución.

    Desde que el mundo es mundo el hombre ha necesitado de la naturaleza para sobrevivir, de sus bosques, animales y manantiales. Mucho ha cambiado el aprovechamiento del monte desde la antigüedad, antaño los hombres se calentaban con la madera, fabricaban herramientas para defenderse y cazar e incluso sus propias viviendas.
    Los montes actuales son, tras infinidad de eventos, el legado recibido de las generaciones pasadas. Antes de la presencia del ser humano, los sistemas forestales eran consecuencia exclusiva de la historia geológica. Tras la aparición del hombre se inició un proceso de perturbaciones cuya recurrencia terminó por convertirlas en las determinantes del paisaje actual. Por ello, resulta difícil comprender el porqué de la distribución, estructura, composición y extensión de nuestros bosques sin reflexionar sobre las causas de su evolución histórica.
    La utilización agropecuaria del primitivo espacio forestal fue la causa de su transformación. La aparición de los primeros rastros de plantas cultivadas en registros paleopolínicos coincidió con el derrumbe de los bosques y con la expansión de los matorrales de degradación, sin que mediara cambio climático alguno. La historia de nuestra cultura es la historia de la destrucción de las formaciones arboladas. El uso de los recursos maderables hizo posible el progreso de las naciones, pues como se decía en otras épocas, “de la silla del labriego hasta el trono del rey todo es madera”.Aprovechamientos forestales
     
    En épocas recientes, la falta de arbolado motivó el nacimiento de inquietudes por el fomento y mejora de nuestros montes. La cuestión tomó nuevas orientaciones gracias a la Ilustración, que ligada a los miembros y a la actividad de las Sociedades Económicas de Amigos del País, surgió como un elemento novedoso. Los precursores de la modernidad discutieron ampliamente las ideas y los medios relacionados con la restauración de la riqueza pública, siendo la decadencia de los montes uno de los aspectos más ampliamente tratados. Entre las reformas que se deben a los ilustrados ha de incluirse la fundación de la Escuela de ingenieros de montes en Villaviciosa de Odón (Madrid) en 1848. Su creación supuso la instrumentación de las preocupaciones técnicas, administrativas y legislativas para la conservación y gestión de los montes españoles. Esta necesidad ya había sido señalada siglos atrás, como así testimonia el artículo 55 de las Ordenanzas de la Villa de Almazán (Soria), recopiladas en 1548: Por que es cossa muy justa que los montes se conserven y guarden que no se destruyan y quando de ellos se hubiere de aprovechar sea con toda templanza.
    La nueva ciencia realiza el inventario de los recursos aprovechados de forma directa, como la madera, objeto principal de las inquietudes de los primeros forestales, leñas, resinas, corcho, frutos, ya fueren bellotas o piñas, y pastos. Conocidas las existencias de estos recursos, se pretende su sostenibilidad al fijar una renta que no comprometa la persistencia de la masa arbórea, lo que es posible por ser los vegetales modelos en materia de autonomía y capacidad de restaurar el medio, pues admiten un aprovechamiento ordenado que motiva su consideración como “recursos naturales renovables”.
    La técnica forestal define actuaciones dirigidas a la mejora del recurso en las masas existentes o a su incremento superficial mediante las de nueva formación. Para ello elige las especies y procedencias más adecuadas a los objetivos de la repoblación. Sobre unas pobres condiciones de partida se implantan vegetales rústicos y heliófilos, que permiten una estratificación horizontal y la mejora de la situación inicial. Bajo la protección de la sombra generada y de los restos incorporados al suelo se podrán introducir, entonces, otras especies más exigentes e incrementar la biodiversidad.
    Agustín Pascual
    La ciencia de los montes fue llevada a la práctica por los profesionales que surgieron en torno a Agustín Pascual (1818 – 1884), el primer dasónomo español y organizador de la Administración forestal del Estado, maestro de las sucesivas generaciones de profesionales dedicados a la gestión y tutela de los montes españoles, hoy mayormente bajo la administración de las Comunidades Autónomas.
     
    Ésta interesante introducción a ” la ciencia de los montes” pertenece al atlas forestal de Castilla y León, y en él se plasma a la perfección cómo el aprovechamiento de los bosques, marcó la evolución y el desarrollo de la humanidad. Cuidemos nuestros bosques, de ellos venimos y de ellos depende nuestro futuro.
    Éste es el primero de una serie,de artículos que voy a dedicar a los aprovechamientos forestales.
     
    Fuente: Atlas forestal de castilla y león.
  • el blog emigra

    ¡Este blog emigra!

    ¡Este blog emigra!

    Buenas tardes a tod@s!

    Tras un mas que largo período de ausencia en mi blog escribo este post para deciros que el blog emigra a mi nuevo dominio www.digitalforestal.es

    Todas las entradas mas recientes podréis seguirlas consultando en esta dirección, que os redireccionará al nuevo dominio.
    Otras noticias, por su antigüedad y obsolescencia he decidido retirarlas, aunque si alguno de vosotros estais interesados en algún articulo en concreto y ya no lo veis, podeis poneros en contacto conmigo y os lo hago llegar por email.

    Muchas gracias por seguir ahí y por vuestra atención

    ¡Os veo en mi nueva web!

    DIGITAL FORESTAL